Hoy, 29 de Agosto de 2016 entró en vigencia el tan esperado acuerdo de paz en Colombia. En teoría al menos, se pone así fin a un conflicto interno (con fuertes ramificaciones internacionales) que llevaba más de 50 años en desarrollo y costó centenares de miles de vidas. Desde el primer día que comenzaron las negociaciones, me provocó curiosidad, el por qué se eligió a La Habana como sede de las mismas, un lugar tan cuestionable en cuanto a su objetividad en el conflicto. Por qué no Costa Rica, Zúrich o Uruguay; todos países que no tienen una historia de involucramiento en apoyo a uno u otro bando; particularmente cuando las acciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) siempre, enfrentaron a gobiernos democráticamente electos, la democracia Colombiana, se hizo fuerte a partir de 1958.
Pero, al parecer todo esto queda hoy para el juicio de la historia. No alcanza esta nota para explicar ni una mínima porción de los temas que quedan por resolver. La primera impresión es que el presidente Santos concedió todo lo que las FARC demandaron para obtener más que nada, una “foto política”. Por ejemplo, qué pasará con las multimillonarias ganancias que las FARC obtuvieron, y obtienen, del narcotráfico. En esta misma página, y en http://smallwarsjournal.com el especialista Douglas Farah nos explica que las FARC distribuyeron ya, no menos de 1.600 millones de dólares entre El Salvador, Nicaragua y Panamá, en un sofisticado entramado de sociedades más o menos fantasmas y con el guiño cómplice de los respectivos gobiernos. La existencia en Colombia de poderosas bandas narcotraficantes (que pueden o no tener conexión con las FARC) no hace sino complicar más el panorama. En primer término por su interés en intentar reclutar a los mejores combatientes de las FARC para aumentar su fuerza; en segundo lugar porque son potenciales compradores del armamento que la organización deberá entregar, pero del cual, obviamente no existe un inventario, por lo que podrían entregar “fierros viejos” y vender aquello de valor. Finalmente porque es muy probable que esas bandas se lancen a ocupar las áreas de cultivo de coca más productivas hoy en manos de las FARC, lo que va a mantener elevados los niveles de violencia, que afectan en mucho a la población civil; que ya sufrió una cifra de alrededor de dos millones de personas desplazadas. Quedan a dilucidarse en la práctica dos asuntos relevantes: Las FARC podrán colocar en el parlamento 10 representantes, sin pasar por el proceso electoral, si bien es cierto que los mismos no tendrán, por el momento, derecho a voto. Sin embargo se sienta el precedente de parlamentarios que entran “por la ventana”. Tanto o más importante será lo que suceda con los crímenes cometidos por las FARC, asesinatos, secuestros, atentados explosivos, reclutamiento de niños, a más de todos los vinculados con el narcotráfico. La creación de un tribunal especial y una especie de confesión o “autocrítica” serían el paso inicial, pero no queda demasiado claro cuáles serán las penas de cumplimiento efectivo y si las FARC llegado el momento se avendrán a ello. De hecho uno de los frentes de la organización ya anunció que no ingresará al proceso de paz. La otra cara de la moneda es que como sucede en otros países de la región, más de 15.000 miembros de las fuerzas armadas están bajo proceso y al menos 1700 se encuentran ya en prisión. Tampoco queda claro si los miembros de las FARC sufrirán el mismo tratamiento o si por el contrario, como parece deberían realizar tan solo “tareas comunitarias”. Informaciones provenientes de Colombia señalan que existe desde hace tiempo un importante flujo de dinero de las FARC que llega a algunos miembros del poder judicial del país; de confirmarse este rumor, daría que pensar que la ecuanimidad de la justicia estaría comprometida en un grado difícil de establecer. Ciertamente que la paz es deseable, pero para ser duradera, debe primero ser justa y, al menos a primera vista, no parecería serlo en demasía.
4 Comentarios
patricio
8/30/2016 07:32:52 pm
Pobres colombianos. Lo mismo que acá con los 70. Militares y policias que defendieron la nación del ataque montonero - erp, sueltos y dando cátedra de humanidades, diputados y funcionarios, con jugosos montosd de imnennización. Allá va a pasar lo mismo. Se infintran en política, reforman constitución y leyes electorales y no salen más del poder. Como dijo su papá putativo Fidel "el poder no se entrega". Nueva Venezuela y Cuba.
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EDUARDO OLIVELLA
10/3/2016 04:43:50 pm
Aun no para el complot internacional para destruir la democracia Colombiana como se ha establecido desde 1957 El mundo se ha enamorado de la patria bella y ha encontrado el mejor traidor, que ya luce como un gangster para abrir la puerta al narco terrrorismo del siglo 21, el de los Castro-Chavistas el mismo del foro de sao paulo. El usurpador de Palacio de Nariño continuará con su psicopatia junto a los bandidos genocidas de las NT/farc buscando la trampa para cumplir su objetivo. NO se puede bajar la guardia, hasta guerra en las ciudades ofrecieron para intimidar a Colomba, a esto le falta mucho todavia, faltan dos años para salir de ese criminal de Santos, y faltará ver quien deja encargado del robo y asalto final.
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